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La Coalición Shift+ en el condado de Luna está un paso más cerca de reducir el consumo de sustancias entre los jóvenes.

January 21, 2016

La Coalición Shift+ del condado de Luna, Nuevo México, está ya un paso más cerca de reducir el problema del consumo de bebidas embriagantes entre los jóvenes.

Durante años, el condado de Luna ha contado con un dinámico consejo de salud pública y una coalición que han concentrado sus esfuerzos en reducir el consumo de sustancias adictivas entre los jóvenes. Este compromiso permanente de las autoridades locales, las instituciones de salud pública y otros organismos promotores de la salud, abrió el camino para que el condado de Luna adoptara la primer Ordenanza para Anfitriones Sociales de la región Paso del Norte.

Una Ordenanza para Anfitriones Sociales es una herramienta que la coalición Shift+ de Paso del Norte Health Foundation ha desarrollando como parte de su estrategia global para atender y reducir el problema del consumo desenfrenado de alcohol en la zona denominada Borderplex.

En enero, los comisionados del condado de Luna aprobaron una Ordenanza para Anfitriones Sociales, gracias a la cual ahora se pueden aplicar sanciones civiles a los adultos que permitan a menores de edad consumir alcohol en alguna reunión. Si el incidente se repite en el mismo lugar, se pueden imponer multas para cubrir el costo de las acciones de respuesta de las autoridades.

La gerente del programa en el condado de Luna, Jessica Lara, señaló que el elemento clave para que se lograra la aprobación de la Ordenanza para Anfitriones Sociales fue el apoyo brindado por el administrador general del condado de Luna, Charles “Tink” Jackson.

“El condado de Luna tuvo unos índices terribles de consumo de alcohol entre los menores durante muchos años, antes de que el Sr. Jackson llegara al condado en 2014”, mencionó Lara. “Él apoyó la idea cuando su personal se la presentó. Hace unos ochos años se hizo un esfuerzo de instituir ordenanzas para anfitriones sociales, pero entre los funcionarios locales no había voluntad para que esto sucediera. Sin embargo, eso cambió una vez que se contó con el apoyo del Sr. Jackson”.

Paso del Norte Health Foundation se involucró en este esfuerzo a través de su iniciativa Shift+. Jana Renner, coordinadora principal de la Fundación en la coalición Shift+, integrada por varios condados e instituciones, indica que la medida tomada por el condado de Luna es un presagio de lo que sucederá ahora que otras comunidades fronterizas están trabajando para atender no sólo el problema del consumo de alcohol entre los menores de edad, sino también el consumo desenfrenado de esta sustancia por parte de toda la población en general.

“Todas las comunidades (el condado de Otero, Las Cruces, El Paso) van en distintas etapas de esta estrategia”, mencionó Renner. “Las demás comunidades sin duda pueden aprender de las experiencias del condado de Luna. Esto es particularmente cierto en los condados del sur de Nuevo México, ya que tienen leyes muy similares, por lo que las ordenanzas en estos tres condados van a ser muy parecidas”.

Los datos recabados en la Encuesta de Riesgos y Resiliencia en la Juventud indican que en el condado de Luna, los menores consumen alcohol principalmente en eventos sociales. Los datos de la encuesta sirvieron para convencer al condado de que la Ordenanza para Anfitriones Sociales era el mejor camino a seguir.

Con esta ordenanza ya en vigor e integrada a las leyes, “nuestros siguientes pasos son bastante sencillos”, indicó Lara. Estos pasos consisten en “ayudar a la ciudad de Deming a afianzar las ordenanzas existentes para atender mejor el problema del consumo de alcohol entre los menores de edad en los eventos sociales, y educar a la población para que entienda la ordenanza y los peligros de este fenómeno”.

Mientras tanto, otros condados de la región están trabajando con la coalición Shift+ para implementar una campaña en los medios de comunicación que permita enseñarle a la comunidad los peligros de las borracheras; continuar inspeccionando las tiendas, los restaurantes y los bares para entender mejor sus estrategias de mercadotecnia y verificar que utilicen medidas para disuadir a los menores de adquirir bebidas alcohólicas, como los carteles con la leyenda “Se pide identificación”; y luego lograr la aprobación de más ordenanzas.

“Cuando las comunidades envían un mensaje unificado de que el consumo de alcohol por parte de los menores de edad no es sano, es inseguro y es inaceptable, todos nos beneficiamos”, opina Holly Mata, gerente del programa Shift+. “Creo que a todos nos da gusto saber que pronto gozaremos de los beneficios de la existencia de sólidas ordenanzas de este tipo en varios condados y municipios”.

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